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20 mayo 2010

La presión fiscal y la crisis de deuda pública

La presión fiscal de un país es (ver definición en la Enciclopedia de Economía) "la relación por cociente entre los ingresos coactivos (o detracciones impositivas) del sector público y la renta nacional o producto interior bruto".

Es decir, que porcentaje representa lo recaudado por el estado respecto al PIB.

Aunque muchos no se lo crean, en España está rondando el 30%, o lo estaba hasta estos días en que nuestro gobierno ha empezado a apretarnos las tuercas. Por ejemplo en 2009 la presión fiscal bajó al 30,4% por la bajada de la recaudación del estado a causa de la reducción del consumo y de la economía en general. AL 34,2 pensaba llegar nuestra ministra Salgado para 2013, lo pensaba en febrero, pero ahora supongo que piensan llegar antes a esa cifra, y tal vez superarla. En 2007 teníamos un 37,08% de presión fiscal según el mismo enlace de arriba.


Ya por esas fechas (febrero de 2010) nuestra querida ministra de economía nos comentaba que la presión fiscal en España debía tender a igualarse con la del resto de países avanzados. Y ¿cual es esa presión fiscal de país avanzado?

Pues he encontrado los datos de finales de 2007 según Consumer:

Bélgica 55,5%
Alemania 52,2%)
Francia 49,2%
Austria 48,55
Italia 45,9%
España  38,9%
Reino Unido 34,1%
Estados Unidos 30%
Corea del Sur 19,6%
Nueva Zelanda 21,5%
Irlanda 22,3%

Así que todo depende del término "avanzado", claro, pero me temo que nuestra ministra estaba pensando por ejemplo en nuestras cercanas Francia e Italia. Es decir, un 10% más de presión fiscal que la que teníamos. Y ahora que ha bajado por la crisis, pues más probablemente.

Seamos realistas. el problema de déficit que tiene España actualmente (11,4% en 2009 ?) se debe,entre otras cosas como un aumento del gasto, a la bajada de recaudación. Si la presión ha bajado en un 7 o 8% del PIB, y el PIB está débil y no se ve a corto plazo una recuperación clara y fuerte del PIB, pues está claro que la presión fiscal tiene que subir de algún modo.

Tenemos la opción de reducir el gasto de las administraciones en ese 7-8% del PIB, que representa entre un 23 y un 27% del total de impuestos recaudados, pero me parece una misión casi imposible, aunque se rebajen los salarios de los funcionarios un 5% (un 0,05 del PIB) o se recorten las inversiones en infraestructuras otra cantidad similar (6000 millones). La única solución posible es la subida de la presión fiscal.

Si la presión fiscal subiera del 30 al 37% del PIB, el déficit bajaría de un 13 a un 6% del PIB. me temo y sospecho que esta es la meta de nuestros gobernantes. Simplemente, es posible que no haya otra salida. Lo repartirán en un par de años o tres, pero ese parece el camino a seguir, pues la opción de que el PIB se dispare de nuevo no se ve factible a unos pocos años vista. La construcción ha pinchado, la burbuja de deuda privada ha pinchado. Se acabó el crecer a base de endeudarnos para comparar pisos. Los albañiles están destinados al paro y el estado no recaudará esos miles de millones de IVA por venta de pisos. España debe refundar su economía y no será a base de construir pisos esta vez. Me temo.

Y unos impuestos mucho más elevados que los actuales parece que va a ser un paso intermedio inevitable, ya sea impuesto de la renta, sobre los carburantes, el alcohol, el tabaco o el IVA mismo, o incluso sobre los beneficios de las sociedades. Nos esperan años duros.

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